El coronavirus y su incidencia en los problemas de ansiedad.

La ansiedad es un mecanismo del organismo para alertar de algo potencialmente riesgoso. Su función es activar unarespuesta defensiva, dentro de unos límites aceptables. Sin embargo, cuando los problemas de ansiedad escalan,pueden comprometer tanto la salud física como mental. En este punto, se convierte en un obstáculo para el desempeñode quien la padece.

Actualmente, muchas personas en el mundo manifiestan dificultades para procesar adecuadamente los niveles de ansiedad que les produce la situación con el coronavirus. Del estado de alerta han escalado a uno de pánico que, de no tratarse debidamente, puede degenerar en un trastornomédico.

Coronavirus y problemas de ansiedad:

Ciertamente, el 2020 generó problemas de ansiedad. Cuando la OMS declaró al coronavirus como una pandemia, la activación de los protocolos alteró por completo la vida de todos. Se cerraron fronteras, sitios de trabajo, escuelas y universidades, los teatros, stadiums y restaurantes. Los sitios de oración cerraron sus puertas, no más béisbol o fútbol y no más conciertos o eventos públicos. 

Las muertes se multiplicaron en el mundo mientras la información cruzada sobre grupos de riesgo y medidas preventivas tomaban por asalto las redes sociales. La mascarilla se hizo parte del cuerpo, el “quédate en casa” se volvió el lema del año y el contacto físico se canceló.

Si este panorama no tiene todos los ingredientes para convertirse en la causa de graves problemas de ansiedad, nada lo tiene. Las personas han tenido que enfrentar un peligro real para ellos y sus seres queridos, solos y en casa,durante meses. Se trata de una amenaza que disparó todas las alarmas, en algunos casos descontroladamente.

Signos de ansiedad por el coronavirus

Toda pandemia trae consigo problemas de ansiedad y estrés. En estos casos, la salud mental puede verse comprometidapor el miedo (a la muerte propia y ajena) y la incertidumbre. El coronavirus parece haber configurado su propio cuadro de ansiedad, como se puede ver a continuación:

1. Alteraciones del sueño

La OMS recomienda dormir unas seis horas al día para que el sueño tenga un efecto reparador. La coyuntura causada porel coronavirus, sin embargo, introdujo alteraciones en el patrón de sueño de muchas personas. Miedo, aburrimiento, falta de actividad física y múltiples preocupaciones han causado cambios en la rutina del sueño, e incluso insomnio. 

El problema con esta situación es el efecto de “bola de nieve”. La persona no duerme porque está ansiosa y, al no dormir, su ansiedad se incrementa por el cansancio, queeleva peligrosamente los estados de alerta y activación.

2. Sensación de impotencia

La sensación de sentirse atrapado en medio de una situación fuera de nuestro control puede inducir conductas que vandesde una pasividad extrema a la violencia. Este estado nos convence de que no hay salida, lo que puede llevar a una conducta agresiva con quienes nos rodean o a una ansiedad paralizante.

3.Incremento en el consumo de drogas

El impacto psicológico de esta crisis ha sido abrumador. Por eso, la necesidad de manejar los problemas de ansiedad se refleja en un incremento de las adicciones. Algunos consumen más alcohol o fuman más cigarrillos. Otros, se dejan atrapar por drogas más peligrosas, de uso controlado o prohibido.

Algunas de estas drogas, que inicialmente actúan como estimulantes, pueden inducir un estado de euforia, de aparente alegría. Al final, la euforia se desvanece y la persona cae en un estado depresivo que puede ser peligroso.

Cómo manejar la ansiedad en tiempos de pandemia

Mucho se habla sobre el impacto del coronavirus en nuestra salud mental. También se discute por qué algunos manejan la situación “mejor” que otros. Lo importante, en todo caso, es ofrecer ideas que podamos implementar en casa.

Estas son algunas bastante viables:

• Higiene del sueño. Es el control de los factores ambientales y conductuales que preceden al sueño. Por ejemplo, usar la cama solo para dormir, ya que utilizarla para trabajar o leer, la asocia con actividad y no con descanso. Otra sugerencia puede ser crear hábito con un ritual de relajamiento, como tomarse una infusión natural cada noche, antes de acostarse.

• Desconectarse de la TV y las redes sociales. Puede ser muy terapéutico darle un respiro a nuestra congestionada mente. Dejar de escuchar malas noticias y de centrarnos en lo malo. Leer un buen libro o cuidar las plantas pueden ser buenos sustitutos para desintoxicarnos de tanta información negativa

.• Estrechar el círculo de contactos. Se trata de no estarsolo. Aun en cuarentena se puede estar en comunicación con los seres queridos, especialmente cuando se ha llegado a considerar el suicidio como opción. Pedir ayuda a familiares y amigos puede ser una forma de canalizar los problemas de ansiedad más graves.

• Buscar ayuda profesional. Cuando la ansiedad se convierte en una patología, lo más recomendable es solicitar ayuda profesional. Alguien con los conocimientos y técnicas requeridos para prestar soporte emocional y médico.

¿A quién pedir ayuda?

Por muy unido, solidario y amoroso que sea un núcleo familiar, hay situaciones en las cuales, tristemente, su apoyo no es suficiente. Cuando la ansiedad se convierte en un trastorno mental, al punto de recurrir a las drogas o considerar el suicidio, la intervención profesional es indispensable.

No te dejes acorralar por estos problemas. Si quieres contactarme, yo puedo ayudarte. Como profesional en psicología pongo a tu disposición los recursos para enfrentar problemas que hoy, tal vez, te parecen insuperables. 

El coronavirus, aunque ha sido un duro golpe para la humanidad, no es el final. El mundo que nos espera al terminar la crisis nos requiere fortalecidos física y mentalmente. Por eso, solo respira, extrae lo positivo de esta experiencia y pide ayuda si la requieres.

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