Mi relación de pareja, ¿cómo puedo mejorarla?

La relación de pareja es, probablemente, una de las experiencias más enriquecedoras de nuestra vida. Sin embargo, también puede convertirse en una de las más difíciles. Hay que admitir que la convivencia con otra persona, compartiendo prácticamente todos los espacios, no es tarea sencilla.

Cuando dos personas se unen para construir las bases de una vida en común, se presume que el ingrediente principal es el amor. Pero, aun cuando así sea, podría no ser suficiente para sustentar toda una secuencia de eventos y situaciones desafiantes que podrían finalmente dar al traste con la más sólida relación.

Los pilares de la relación de parejaC:\Users\Adonay\Desktop\Redactores Alfa\Asignaciones 8 a 11. Mismo cliente.28Nov\10. Cómo mejorar mi relación de pareja\love-1731755_1920.jpg

Una relación de pareja no tiene que ser perfecta. Pero existen algunos fundamentos esenciales para que sea saludable, sin convertirse en una asfixiante camisa de fuerza. La solidez proviene de una convivencia apoyada en las siguientes bases:

  • Respeto

Este comienza por el reconocimiento de la individualidad de la pareja. Es aceptar que el otro es un individuo y, por lo tanto, diferente. Estas diferencias se concilian en una continua negociación donde cada uno, alternativamente, hace concesiones por el bien de la relación.

  • Comunicación

Definitivamente la comunicación es la clave. Una pareja debe ser capaz de hablar de cualquier cosa sin que se genere una crisis. La fórmula es fácil: escuchar al otro. Una comunicación rica y fluida sienta bases sólidas para la confianza. 

  • Confianza

La confianza tiene sus propios pilares: integridad, sinceridad, honestidad. En una relación de pareja que no cuente con estos ingredientes difícilmente habrá confianza. Surgen entonces los celos, las suspicacias y el engaño. Confiar es una construcción mutua y, cuando se pierde, el retorno es cuesta arriba.

4. Afecto

Se puede demostrar con pequeños detalles que alimentan la confianza y la autoestima. Eres afectuoso cuando le das un beso sin motivo, haces el café como le gusta o le dejas la última galleta. Gestos que parecen simples, pero no lo son, porque nutren la relación. 

Cuando la relación pierde el encanto

A veces, nos dejamos envolver por la cotidianidad y, de a poco, nos distanciamos de nuestra pareja. Probablemente asumimos que siempre estará allí. Y, aunque es normal que la relación de pareja pierda la intensidad con el tiempo, algunas señales deben alertarnos.

Es difícil aceptar que la relación no va por buen camino. Preferimos aparentar normalidad, escondiendo las evidencias bajo el tapete hasta que implosionamos. Las señales están ahí y a veces no las percibimos. Por ejemplo, cuando asumimos responsabilidades que nos mantienen ocupados y alejados de la pareja. O cuando todos los planes son en grupo, con muchas personas alrededor. 

También suelen perderse la comunicación y las demostraciones de afecto. Solo se habla de los hijos, el mercado o el fontanero. Y, como es de esperarse, el sexo también se esfuma por la falta de interés mutuo. Se trata de un deterioro progresivo de la relación, que se va enfriando quedando solo las obligaciones, las preocupaciones y, por desgracia, las peleas.

Algunos consejos para mejorar la relación de pareja

Una crisis, por grave que parezca, no tiene que ser el final. Estas pueden deberse a muchas causas y no a la falta de amor. Diversos factores internos y externos conspiran contra la estabilidad de una pareja. Pero, si se tiene la real intención de rescatar lo construido y seguir construyendo, hay caminos para lograrlo antes de recurrir a la ayuda profesional. Por ejemplo:

  • Recuperar las muestras de cariño 

Descuidar afectivamente a la pareja no siempre es una actitud consciente. Simplemente nos dejamos envolver por la cotidianidad y olvidamos lo realmente importante en nuestras vidas: los que amamos. Se trata, entonces, de ir rescatando las muestras de cariño acostumbradas.

Estas muestras suelen ser muy gratificantes para quien las recibe y para quien las da. El beso de despedida, un por favor o gracias, ver televisión juntos o preguntar cómo estuvo el día, ¿a quién no le gusta sentirse apreciado?

  • Practicar la empatía

Es colocarse en los zapatos del otro. Si fuésemos más empáticos tal vez muchas relaciones, y no solo las de pareja, no terminarían tan mal. Ser empático es tener la capacidad de conectarse con otra persona a un nivel muy profundo y sentir, por ejemplo, qué siente una pareja humillada. La fórmula de la empatía también es muy sencilla: “no hagas lo que no quieres que te hagan”.

  • Realiza actividades solo con tu pareja

El aburrimiento suele ser un factor de riesgo para la relación. Lo primero es aceptar que se está aburrido y tener la disposición para resolverlo. Unas vacaciones solos o aprender un nuevo oficio juntos puede darle color a una relación gris.

  • El sexo también es importante

Definitivamente, una vida sexual insatisfactoria, rutinaria o inexistente, es una gran amenaza para cualquier relación de pareja aunque parezca sólida. Rescatar la intimidad va a depender de muchos factores. Algunos se resuelven en casa, otros es recomendable ponerlos en manos de un especialista. Por eso, si sientes que solo no puedes, te ofrezco mi asesoría. Aquí puedes encontrar más información.

  • Terapia de pareja

Para algunas personas, compartir su situación de pareja con un “extraño” no es una opción. Sin embargo, hay un punto, en el que solo un extraño, el terapeuta, tiene las estrategias requeridas para restablecer la comunicación entre las partes en conflicto. Si quieres intentarlo puedes conocer más de mis servicios pulsando este link.

Como reflexión final, queda la idea de que no es necesario esperar a que se presente una crisis para tratar de mejorar la relación de pareja. De hecho, aunque se trate de una unión sólida y feliz, siempre se podrá enriquecer. Lo importante, en todo caso, es mantener una comunicación fluida, honesta, basada en el respeto mutuo.

Consolidar una unión satisfactoria para evolucionar juntos es posible. Pero esto no se logra mágicamente, hay que trabajar, hay que invertir tiempo y esfuerzo en la relación, superando escollos y aprendiendo de los errores. Así se logra una conexión realmente valiosa y duradera.

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